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Copio esto que leí en un diario Español.

Alou, el senegalés que ayudó a la niña a la que mordió un pez golfar este verano en la playa de San Juan, sigue siendo el mismo joven de sonrisa fácil y blanca, complexión atlética y actitud confiada, pero en su vida han cambiado muchas cosas desde entonces. Han pasado cuatro meses desde que se convirtió en el héroe de la playa de San Juan, vio su imagen en todos los medios de comunicación y consiguió sus papeles y un trabajo legal.

Ahora, Alou se encuentra integrado en Alicante, con la tranquilidad que le da no tener que esconderse nunca más y recibir cada mes un buen sueldo con el que vivir decentemente y ayudar a su familia. Incluso está saliendo con una chica española, Laura, que le está enseñando el idioma, y ya hace planes para comprarse un piso o sacarse el carné de conducir.

Cuando socorrió a Lucía aquel 13 de julio, sólo llevaba unos meses viviendo en Alicante, vendía pareos en la playa y sabía que era realmente difícil legalizar su situación. Aún hoy, sigue pensando en aquellos días como en «un sueño que cambió mi vida para siempre» y en Lucía como «un ángel» que «Dios me puso en el camino, porque yo sé que todo lo que me ha pasado es cosa suya», afirma.

El antes y el después

Cuando Alou llegó a España, venía buscando una vida mejor. Su única aspiración era encontrar trabajo y ayudar a su familia de Senegal. Su primo, Laity Fall, que vino a España hace 13 años, lo ayudó en lo que pudo. Le pagaba el alquiler de la habitación en la que vive y le puso en contacto con la red de gente que se dedica a la venta ambulante, para que pudiera salir adelante.

Su día a día consistía en levantarse temprano, ir a buscar la ropa y pasearse durante horas por la playa para venderla. En un día bueno, podía conseguir de 20 a 30 euros, pero había algunas jornadas en las que volvía a casa con las manos vacías. Sólo la solidaridad que reina entre los senegaleses, que comparten todo lo que tienen, y la ayuda de su primo le permitían sobrevivir, a duras penas, siempre escondiéndose de la Policía para que no lo deportasen.

El destino, Dios (como él piensa) o, simplemente su trabajo en la playa, quisieron que el día del accidente de Lucía él estuviese cerca. Al verla en peligro, en brazos de su madre desorientada, no dudó ni un segundo, soltó su carga y la llevó en volandas al puesto de socorro más cercano para que la atendieran de sus graves heridas.

Esa decisión cambió su vida. Juan Manuel Rodríguez, padre de Lucía, habló en sus primeras declaraciones para los medios de comunicación del «inmigrante negro que ayudó a mi hija», al que quería volver a ver para darle las gracias.

La Verdad lo encontró y propició el encuentro. Comenzó la campaña para conseguir que le dieran los papeles por su gesto solidario y para conseguirle un trabajo. El día 28 de julio la subdelegada del Gobierno le entregó el permiso de residencia y el 1 de agosto ya estaba trabajando en la empresa de construcción de Miguel Ángel, que no dudó en ofrecerle un puesto en cuanto supo de su historia.

Ahora, su día a día es distinto. Se levanta cada mañana a las 05.30 horas. A las 06.30 coge el autobús que le lleva de Campoamor, donde vive, al Postiguet, donde toma el Trenet hasta El Campello. «Estoy deseando sacarme el carné de conducir y comprarme un coche, para tardar menos en el trayecto», planea.

Su jornada laboral comienza a las 07.30. Está contratado como peón estructurista, un trabajo duro, pero al que ha sabido adaptarse muy bien, según sus jefes: «Aprende rápido, es muy listo, en dos meses puede estar preparado para que lo ascendamos a oficial de segunda», afirma Luis, el responsable de su cuadrilla.

Sale a las 18.30 y hace el camino inverso hasta su casa. Es la rutina de todos los trabajadores, que le da la seguridad de tener un sueldo decente a final de mes. Una vez en casa, a ducharse, cenar, hablar con los amigos y dormir, para estar fresco al día siguiente.

Como cualquier trabajador más, es en los

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Relato de un Inmigrante

¿porqué emigrar y porqué Canadá?

Había sido un mes terrible. Verano y calor sofocantes. Las noticias cada día terminaban de derrumbar lo poquito logrado en el último año con tanto esfuerzo. Lo de siempre: un nuevo ajuste económico. Pero ahora casi sin trabajo. El panorama se puso denso, oscuro, amenazador.

Vuelvo una de aquellas tardes a mi casa. Encuentro cerrada la puerta de mi cuarto. Los pequeños, narcotizados con la tele. Escucho sollozos dentro de mi habitación. Abro la puerta. Es mi esposa, acurrucada como una niña. No puede parar de llorar. Me siento a su lado y le tomo la mano. Tarda bastante en calmarse. Con ojos rojos y la cara hinchada, me cuenta otra vez los sufrimientos personales en su trabajo. El maltrato y la violencia de su jefa parece no tener límites. Figura corriente y constante, el abuso de poder en mi país.

No sirve de nada ser honesto. Ni trabajador, ni estudioso. Ni respetuoso de las normas, la autoridad o las personas. La ley constante es la de tierra arrasada. No es un instante o un paréntesis en el devenir de una nación. A los 40 ya uno tiene el kilometraje suficiente como para poder hacer un balance de la historia y, sin necesidad de brujo alguno ni bola de cristal, predecir lo que vendrá. Eso hicimos. Vimos la historia de nuestro país. Recordamos lo que fueron nuestros años adolescentes. Sobrevivimos a varias masacres de los émulos de Hitler, enquistados para siempre en las entrañas del poder. Vimos cómo muchos nunca más fueron vistos. Testigos de desapariciones, somos la memoria.

En nuestro caso, decidir la emigración fue hacer honor a la memoria, dar un signo de respeto por nuestras vidas y las de nuestros hijos.

Supimos –sentimos- que no había futuro posible allí. Ni para nosotros ni para ellos. No había futuro más allá de los "proyectos" de ver cómo hacer para vivir cada vez peor, ganando cada vez menos. No concibo que la vida sea sólo una estrategia de supervivencia regida por principios individualistas gobernada por la ley de la selva. No quiero eso para mi vida ni para la de mis hijos. Y me rebelo. Me enojo. Doy batalla.

Emigrar en este caso es dar batalla para defender lo único importante en la vida: los sueños, la esperanza, el futuro, el deseo, las ganas de encontrarse con lo que uno siempre imaginó.

¿Se puede elegir a dónde ir?

Lo primero que acordamos fue hacerlo legalmente, obteniendo la visa de residencia del país que finalmente eligiéramos. No iríamos a ningún país del así llamado "Tercer Mundo"; de ahí estábamos intentando salir. Descartamos Europa por dos razones fundamentales: no conseguiríamos las visas. No tenemos parientes, ni cercanos ni lejanos, ubicables en la línea del tiempo y del espacio que hoy pertenece a la Comunidad Europea. La otra razón es una sensación que percibimos en 1989, cuando estuvimos de viaje por estudios y vacaciones: hay demasiadas nacionalidades en un territorio muy pequeño. Y cada una reclama y reivindica con más pasión que razón, sus propios territorios. Los reclamos cobran formas violentas, bajo las perspectivas contrastantes del florecimiento económico, el avance tecnológico y la progresiva presión inmigratoria ilegal. Digámoslo más simplemente: en Europa se respiran racismo y separatismo. No importa a cuánta distancia haya quedado la última conflagración mundial. Lo cierto es que Europa sigue siendo un polvorín de historia de conflictos y enfrentamientos.

Definitivamente, no iríamos allí. Tampoco a Asia.

Quedaban entonces en nuestra lista de "candidatos", Estados Unidos, Australia, Canadá y Nueva Zelandia. Rápidamente descartamos Estados Unidos. Nunca obtendríamos la legendaria "Green Card" (parece la marca de una tarjeta de crédito); nunca nos atrajo demasiado el american way of life.

De los tres países restantes, Nueva Zelandia quedó fuera por temor a sufrir además de los efectos de la emigración, una profunda transculturación. Comenzamos a averiguar los requisitos de visa inmigratoria de Australia y Canadá. Analizamos los primeros datos y sólo Canadá tenía un programa de inmigración para profesionales independientes como nosotros.

Mi esposa decía: "a algún país tiene que interesarle una familia como la nuestra". Parecía, a juzgar por lo que leímos en los requisitos de residencia, que quizás ahora los candidatos éramos nosotros.

Sí, tal vez a Canadá le interesaría una familia como la nuestra.

Canadá era nuestra elegida.

Al día siguiente, llevé a mi hija de paseo. Al finalizar aterrizamos en el clásico del fast-food: McDonald´s. Es impresionante cómo les gusta esa comida a los niños. Alguna vez me gustaría leer una investigación de mercado ¿Cuál será el secreto del éxito de esa empresa entre los niños pequeños?

Sea cual fuere tal secreto, pedimos lo de siempre. En mi país se llama "La Cajita Feliz" (nombre horrible y ridículo). Ok, Cajita Feliz -le digo a mi pequeña mientras espero en el mostrador. Compramos la felicidad en cajita. Y la felicidad de la cajita tiene la forma de variedades de juguetes. Esa semana eran Mickeys de distintos países. Y al momento de abrir el paquetito... ¿adivinen de qué país era? Exactamente: de Canadá. Un signo premonitorio enviado por vaya a saber qué espíritu del consumo global. El Mickey canadiense fue celosamente custodiado en mi hogar hasta el día de nuestra llegada. No dejé de mirarlo ni de mimarlo un poco cada mañana.

Entre la decisión de emigrar y la fecha de presentación de nuestros papeles a la embajada, pasaron casi 6 meses. Demoramos tanto porque teníamos infinitas dudas, conocíamos versiones y rumores absolutamente contradictorios acerca de la modalidad de evaluación de la documentación que se presentaba. Pese a las dudas, casi nunca hemos podido consultar más que pequeñas banalidades a las autoridades. La sensación que transmiten es que uno, con sus preguntas, molesta o interrumpe su trabajo. Todo está en Internet, dicen. También dicen, o no dicen, pero dan a entender, que las preguntas hechas a destiempo pueden derivar en "penalizaciones" cuyo menor grado es una mayor duración del expediente del trámite, o –lo que equivaldría a algo así como la "pena capital"- directamente la anulación del expediente y la negación de la visa. En suma, las autoridades no son nada gentiles, aunque suelen cumplir con su palabra durante los pocos, poquísimos momentos de feedback que brindan.

Llegar es un nuevo tablero, distinto a lo imaginado. Y un nuevo tablero supone un nuevo juego. Reglas, códigos, atajos, estrategias, errores, idiomas. Hay que aprender todo otra vez. Hay que asumirse como extranjero, sentir que los demás así lo sienten a uno. Hay que construir y comenzar a hilar nuevas redes. Es también la oportunidad para deshacerse de viejos equipajes, para andar más liviano, para recobrar fuerzas, anhelos y esperanzas.

No hace mucho que estoy aquí. Me sorprenden el orden y la calma cotidianos. Me preocupa la rigidez del imperio de la norma. Me angustian ciertas barreras que intuyo discriminatorias.

El paraíso es un juego de la imaginación. Algunas sociedades crean reglas de convivencia que acercan o alejan la posibilidad de jugar ese juego, si ese deseo anida en la persona. Espero que Canadá me permita seguir el camino que inicié en mi país de origen. Voy tras los sueños de un hombre común: amor en mi familia y una vida digna para todos nosotros.

ML, Toronto, verano 2001

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CRÓNICAS ILEGALES 1: Otro Peruano en New Jersey
By Gino Winter


Kinnelon - New Jersey es un bello lugar de gente muy próspera, está lleno de árboles y grandes casas que en vez de jardines tienen su bosque propio; no pasan autobuses ni otro tipo transporte público, las pistas están llenas de todos los autos que soñamos tener, a tal punto que los Mercedes y BMWs pasan desapercibidos al lado de los Porches, Jaguars, Maseratis, Lamborghinis, Mc Laren, Cadillacs, Aston Martins, Hummers y otros que aún no he identificado. El nivel de vida de esta población es realmente alto y proviene de sus negocios propios, la gran mayoría en el rubro de la construcción. Las residencias de las bellas lomas tienen sus propios pozos de agua filtrada y usan enormes pozos sépticos para desagüe. Los bosques están llenos de lindos venados de gran tamaño y colores muy vivos, las ardillas son inmensas, peludas y muy coloridas y junto con los demás animales son tan bien tratadas por los habitantes que no tienen el menor reparo en pasearse a muy corta distancia de la gente y hasta comer de su mano.
En la Ruta 23, donde queda mi eventual centro de labores, hemos llegado a ver grandes osos negros buscando comida en los tachos de basura, como nuestro recordado oso Yogui y algunos habitantes de lugares como Huaycán y La Tablada. Todo es tan bonito y caro que ya se habrán percatado de que es prácticamente imposible que este pobre inmigrante advenedizo casi ilegal y recién llegado viva por estos lares, dado que la única herencia que recibió de su familia es una vil enfermedad conocida como Hiperuricemia, culpable de unos dolorosos cálculos renales que producen a su vez unos cólicos miserere que cuando te atacan eres capaz de asesinar al Papa. Este exiliado ex-gerente y ahora simple worker in trainning for Assistent of Operations’ Manager (algo así como Chupe) vive en el residencial barrio de Kearny, desde cuya Biblioteca Publica estoy escribiendo sin enies, acentos ni diéresis (no me quejo por que es gratis, quizás con el corrector pueda ponerlas). Si Kinnelan es La Planicie de New Jersey, mi barrio Kearny viene a ser más o menos la San Borja limatambina o más bien Santa Catalina, llena de peruanos, portugueses y caribeños que se comportan como integrantes de la élite chichera de nuestro pujante Cono Norte; cualquier día aparecerá en algunos de sus bellos parques una estatua en homenaje a Chacalón, a Tongo o a Chapulín El Dulce...y si han oído hablar de la popular Paterson (full Perú) les contaré que los taxis se niegan a llevarme sin custodia policial.
Mi pent-D-house queda a casi una hora del lindo Kinnelon; por 400 dólares mensuales solo pude conseguir un triste sótano -basement- en Highland, uno de los barrios casi decentes de Kearny, donde he tenido que destapiar una ventanita para no morir ahogado y al sacarme el polo (camiseta) tengo que hacer una reverencia para no arañarme los nudillos con el techo, que para colmo tiene ese acabado ‘punto de nieve’, segundo en preferencia autóctona después del tristemente célebre ’escarchado’. El basement vino amoblado, no se si decir felizmente, pues la cama es tan dura que a media noche me levanto para descansar un ratito la espalda... el baño tiene una ducha tan estrecha que preferiría bañarme en el sarcófago de Tutankamón..., a veces cuando me jabono a dos manos pienso que estoy integrando la barrera de un equipo de fútbol esperando un tiro libre y no puedo agacharme... para jabonarme el aparato reproductivo (o la rich question como solía decir mi vecino marica) tengo que salir al patio, bajo la mirada seria de un viejo portugués que tiene cara de muy macho pero Der Duden Mekarkomen, como diría el filosofo alemán Raoul Karadehaben... en Miami me quejaba de que sólo había agua caliente y agua tibia, acá tampoco hay agua fría, hay solo caliente y helada y la mezcladora falla, así que me baño en menos de lo que se persigna un cura loco... aunque más que bañarme me pasteurizo de hielo a caliente y viceversa...con razón no me enfermo. El pasadizo es tan estrecho que cuando las ratas lo cruzan se quejan y hasta parecen que mentaran la madre,... cómo odio a esos roedores (gato Jinx dixit) sobre todo desde que se comieron a Manolito, un simpático cucarachón que ya hasta me devolvía el saludo, era un insecto muy noble y menos animal que muchos gerentes que conozco.
Ahora me visita diariamente Wally, un Cocker Spaniel rubio de más o menos tres meses de nacido, espero no terminar hablando con él o con una pelota Willson como Tom Hanks en El Náufrago, es que la verdad Wally tiene la mirada más inteligente que he visto por mi nuevo barrio. Hoy he salido temprano del trabajo por la lluvia, !que tal lluvia!, todo está inundado. Hasta parece que en cualquier momento va a pasar Noé con su arca llena de latins y newpers, ustedes entienden... Otro día les escribiré sobre mi trabajo, es todo un laboratorio sociológico aparte de muy buen negocio, se trata de un Mall Automovil Service donde este pobre exiliado maneja unos autazos que ni se imaginan, entre otras cosas... Hace poco estuve en New York, me sentí como un pericote de laboratorio en un laberinto de cemento... lo que más me gustó fue el Museo Metropolitano, !excelente! cómo será el Louvre, El Prado o el de Londres, Berlin, Firenze, Amsterdan ... ... ...algún día...
Acá en New Jersey hay excelentes profesionales peruanos, excelentes médicos, contadores, ingenieros etc., yo no sé que hacen lavando carros pero acá están felices... Para practicar mi Inglés recursero vengo a la biblioteca pues en todos los demás lugares se habla más el Español y un espanglish medio raro que se pega (contra), en la biblioteca casi no hay latinos, por que será?...So long brothers,
Gino Kimball (sobrino del Dr. Richard)

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Raúl , muchas gracias por escribir sobre nuestro trabajo de Alfabetización en Español, aunque no merezca tus palabras, las acepto, porque eres un gran amigo.
Sólo hacemos lo que manda nuestro corazón y lo más maravilloso es descubrir que nuestra labor sirve a algunas personas para que puedan mejorar su vida. Ver a una persona adulta (de 30, 40, 50 o más años) llegar con su cuaderno y lápiz, ver en su rostro las ansias de aprender una nueva letra, ver su sonrisa al comprender la formación de letras, ver sus primeras letras escritas, ver el brillo en sus ojos, ver la cara de felicidad de poder escribir y leer por primera vez su nombre..... Hermano, no hay palabras para poder explicarte la felicidad de ellos y la mía...
He descubierto que mi vida tiene una razón, de amar a mi familia y ayudar a las personas , no importando de dónde son, ni como son... todos somos hermanos y todos debemos ayudarnos.
" Por esta vida pasaremos sólo una vez, asi es que tenemos que ayudar.., ayudar hasta que nos duela..."
Madre Teresa de Calcuta.

Tu amigo,

Mario Gamboa
Nota: No te olvides, si conoces a alguien que no sabe leer ni escribir en Español, llámanos (202)607-3901 .

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Señor Canchez,

Le doy toda la razón. Y voy a aprender de su amigo.

Saludos,
Fernando Romero

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q noble q eres en verdad eres digno de admiracion

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Hola Mario, eres una persona admirable... eres un buen cristiano como manda Díos...
No pensé que tu actual residencia es Estados Unidos pero que bueno.
Te escribe Anali Buñon, una vecina que vivia al costado de la sra. Elena de Cornejo en Astete-costado del Ministerio de Marina.
Soy la sobrina de la sra. Marcela de la bodega, yo me retire de esa urbanización el año 1990 y me fui a vivir a Los Olivos. Quizas ya no recuerdes.
Sigue siendo como eres porque ya el cielo lo tienes ganado...
Mi correo electronico es analibc@hotmail.com

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CRÓNICAS ILEGALES 5: Sentimiento Latino
by Gino Winter

Cuando cursaba el primer año de secundaria en la gloriosa Labarthe High School, Rich Victory distrit, mi profesor de Historia Universal, "Neolítico" Llerena, me encargó hacer una monografía sobre los orígenes de Roma. Luego de leer las sinopsis de Tito Livio y Dionisio de Halicarnaso sobre Eneas, su hijo Ascanio, la ciudad de Alba Longa y su rey Numitor, los gemelos Rómulo y Remo abandonados en el Tiber y amamantados por una loba y el Rapto de las Sabinas (754 AC), terminé siendo todo un cognoscitore en el tema de la ciudad de las siete colinas, a tal punto que aún recuerdo las dos dinastías que le dieron origen: La dinastía Latina conformada por Rómulo, Numa Pompilio, Tulio Hostilio y Anco Marcio y la dinastía Etrusca cuyos Reges fueron: Tarquino El Antiguo, Servio Tulio y Tarquino El Soberbio.
Luego de presentar mi asignación, y asegurar una excelente nota que caía a pelo para mi matricula condicional, en mi inocencia infantil me sentí orgulloso al recordar que mis bisabuelos maternos, nacieron en esa hermosa tierra de grandes conquistadores, políticos, artistas y humanistas eminentes cuyas reglas aun son cánones para la humanidad y su idioma sigue acariciando nuestros oídos,... ni que decir de su música y arte culinario,… cosa piu grande piccolo! Como diría el cubano Leopoldo Fernández Tres Patines (con libretos de Jesús Alvariño, para ser justos).
Románticamente me sentí un perfecto Latino, a pesar de mi padre Sajón pues, pensé, Germanía también formó parte de este gran imperio, así que de allí en adelante sería un Latinazo, nombrado en mi imaginación por SPQR (Senatus Populus Que Romanus)... Por supuesto que después me enteré que todos en el Perú éramos Latinos, aunque nadie me explicaba el porqué; igual seguí sacando pecho orgullosísimo...
No se dónde se jodió la cosa, ni cuándo, pues desde que llegué a New Jersey lo único que escucho es "no vayas por allá que hay muchos latinos”, "me mudé de allí porque había muchos latinos", "este barrio era lindo, pero lo han fregado los latinos”, "que tal bulla, allí deben vivir latinos", "mi hija está loca... se quiere casar con un latino" "habla sólo en Inglés para que no sepan que eres latino", "felizmente no pareces latino"... etc...
Pero lo peor de todo es... que me lo dicen los propios latinos!!! Y lo dicen muy seriamente, con convicción musulmana y hasta sazonándolo con algunos adjetivos no aptos para mis delicados oídos... y así como los que más cholean son los cholos (con las disculpas del caso a mis dilectos e ínclitos amigos brownies quienes siempre se encabronan cuando les toco el tema), acá los latinos "latinean" y en "su" Inglés, creyendo ingenuamente que así los gringos asumirán que son de su clan a pesar de la cara de hechicero Maya que se llevarán hasta la tumba... qué manera imperdonable de negar sus raíces, aprendan del Black Power, men!
Un día visité a una amiga norteamericana, pero nacida hace ya algunos añitos saltando un recodo del río Ucayali, en un poblado off road de nuestra Selva peruana, el cual ahora cuenta con agua potable. Le pregunté por que razón me hablaba tan despectivamente de los latinos si tanto ella como este pechito siempre fuimos flor de latinos y, en perfecto Spanglish pero sin perder su musicalidad charapa me dio la clave del asunto...
Para resumir y enfocar el tema desde su punto de vista común a las mayorías latinas de por aquí: Resulta que cuando por estos lares dicen "latinos" se refieren a personas hispano parlantes que nunca tuvieron "nada" en su país de origen y al llegar acá cualquier "poco" que consiguen les parece mucho, así es que se dedican a celebrar de la forma en que se lo permite su escaso nivel socio-mental-cultural y su desaforada cultura etílica, no respetan las normas, miccionan al aire libre, evitan en lo posible el molesto "baño semanal francés", mastican con la boca abierta, andan en auto como si llevaran una discoteca adentro, hablan vociferando, arman trifulcas con muertos y heridos de consideración y tienen como slogan mental "matanga dijo la changa" es decir (para quienes no ven El Chavo del Ocho) aprovecha todo lo que puedas agarrar que es gratis, un equivalente al "agarra Aguirre" o al "perro muerto" criollo. En otras palabras, gente indeseable en la cual no se puede confiar y se debe a toda costa evitar, salvo para que te corten el jardín y tareas similares... sorry.
Qué tal Shell!!!, Y porqué latinos?, porqué justos pagamos por pecadores, en todo caso serian "latinuchos" o "latinichos" que es como se construyen los despectivos según el mata-burros de la Real Academia Española (así: Española y no "de la lengua", sarta de...) si no qué somos nosotros, "velula”?
No sé si fue la leche de loba que bebieron los gemelos - porque al final el Caín de Rómulo terminó matando a Remo- o la sangre de los bárbaros Visigodos, o la mezcla Sarracena o acaso el mestizaje con los autóctonos habitantes de nuestras tierras fuera genéticamente inadecuado, no sé cuál sea la razón para que el latino hispano-americano sea así o sea percibido así, la cosa es que aquí estamos "así" de estigmatizados.
Mi piel desteñida, mis ojitos inmaduros y mis modales casi decentes (a cocachos aprendí) me convierten en algo así como un "Latino encubierto" que puede caminar entre la masa gringa "sin despertar sospechas" mientras no abra la boca y el Inglés británico se empiece a engalanar con las aterciopeladas tonalidades del idioma de Castilla, no me refiero a Ramón, quien también lo hablaba, ni a los frejolitos musicales bicolor, sino a la cuna de la reina Chabela la Católica, quien por satisfacer los caprichos viajeros de su amante genovés Cristóbal, el que se colaba a cuanta reunión podía (Colón) empeñó sus joyas y empezó toda esta vaina... ahora eso del empeño habría que revisarlo pues la tía tenia un huevo de plata... que no era el de su marido Don Fernando de Aragón precisamente...
Para una persona sin "lleca" (calle) y sin libros puede ser muy chocante ver como la amplia sonrisa de recibimiento (tipo The Osmond Family) que te dan pensando que eres anglo se transforma en una cicatriz cuando empiezas a hablar en el idioma del Manco de Lepanto...
Aquí hay franceses, italianos, rumanos y similares y a nadie se le ocurre llamarlos latinos a pesar de que lo son tan igual o más que nosotros los hispanoamericanos.
Los muchos años que tengo visitando este país me permiten afirmar que los yankies no son nada del otro mundo, pueden ser tan inteligentes o tan brutos como lo puede ser un latino, la diferencia está en que, al parecer, Coco Washington y su gente hicieron las cosas bien desde el comienzo y la gran mayoría de gringos, desde el más inteligente hasta el más bestia se han puesto de acuerdo para respetar las reglas, cumplir con su palabra, facilitar las cosas y terminar todo lo que emprenden, casi lo contrario a lo acostumbrado por los que-te-jedi (aquí hasta me sonrojo)...
Estamos "marcados" y lo seguimos estando a pesar de los Estefan, del finado Mr. Roberto Goyzueta (Presidente de The Coca Cola Company), de Pelé Pepsico, del Dr. Hernán Huertas,....para los gringos solo somos "latinos" todos revueltos en un mismo saco...y así también me llueve sobre mojado, así les jure que en mi barrio me decían "gringo".
Pero la venganza es dulce y es un plato que se come frío, así que sólo nos queda esperar... hoy somos alrededor del 15% de la población usana y hasta prácticamente hemos decidido una votación presidencial; coincidentemente tuvo que ser la elección de un vicioso medio tarado a quien le gusta jugar a la guerrita y tiene los mismos conocidos asesores que Toledo: Jack Daniels y Johnnie Wolker...
Con la cada vez mayor aversión de los gringos por formar una familia versus la vocación casi opusdeica de los latinos por llenarse de hijos, no van a pasar muchos años para que seamos mayoría, volvamos a este país oficialmente bilingüe, con un presidente latino y un congreso con mayoría latina... aunque…pensándolo bien... quizás a partir de ese momento no lleguemos a contar ni cincuenta años (como los apristas) para que este poderoso país se vaya de puntitas a la re1000pdsm...
G.
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Amén

Dijiste todo.

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Fernando, gracias por contestar, te deso lo mejor en el lugar que estés...

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Relato de un Inmigrante II
10 meses después



Había sido un mes con tantas cosas buenas como hacía tiempo no teníamos. Un día, al regresar a la casa luego de las actividades cotidianas, entro como siempre, preparado a recibir el saludo bochinchero de mis pequeños. Sin embargo, nada de eso sucedió. Abro la puerta de la cual cuelgan unas pequeñas campanitas llamadoras y en vez del barullo, escucho un intenso silencio. ¿Acaso no había nadie? El perchero estaba bien poblado con los abrigos de mi esposa e hijos. Sumo mi propia chaqueta, me quito los zapatos y empiezo a percibir una atmósfera de paz y tranquilidad. Camino lentamente por el pasillo que desemboca en los cuartos. En uno de ellos, mi hija de 8 años le enseña el abecedario a su hermanito de 4. Me asomo sin hacer ruido. Intento ser invisible, intento no romper esa escena deliciosa y frágil como una burbuja. Pero a pesar de mis esfuerzos los niños me ven. Me saludan sonrientes, pero no saltan encima mío.

-Hola, daddy- dice mi hija. –Martín está aprendiendo el alphabet-.

- Y ¿cómo va Martín? – pregunto yo, curioso.

- It´s looking good, papi- me contesta.

Aprende el alphabet y los códigos-base de su nuevo idioma, construyendo en estos últimos días, una dinámica del habla muy particular, tan libre que le permite crear verbos en spanglish, idioma algo bizarro, mezcla de "spanish y english". Entre los verbos en spanglish que creó Martín, está yampear. "Yampear" significa "saltar" en la versión neoidiomática martiniana. "Yampear" tiene del inglés la base (to jump), y del español, la terminación "ar" perteneciente a los verbos de la primera conjugación, por ejemplo: saludar, elevar, conversar. Así Martín "yampea" ágil, cómodamente entre el inglés y el español. El puede yampear. Nosotros, los grandes, sus papás, apenas gateamos o a lo sumo, damos pasos torpes, desordenados, intempestivos, atolondrados. Igual, aunque mucho más lentamente, los grandes avanzamos. Mientras tanto, la niña sigue haciendo de maestra particular del chiquitín. Y desliza: -Me dieron la Report Card.- .No, no es una tarjeta de crédito; se trata de la versión canadiense de nuestros tradicionales Boletines de Calificaciones. Sobre el escritorio blanco de su cuarto, un sobre impreso con letras azules invita a ser abierto. Encuentro prolijamente doblado un informe con columnas y letras. Veo varias "A" y muchas "B". Busco la traducción, las instrucciones que me permitan descifrar el significado de esas letras. Tardo algunos instantes hasta que finalmente comprendo. Nuestra hija tuvo un rendimiento excelente en su aprendizaje. Recibió comentarios de estímulo y apoyo por parte de su maestra y su directora, además de un diploma por su actitud colaboradora y respetuosa frente al grupo de compañeros de clase.

Con el reporte en mis manos, camino unos pasos hasta el living de la casa. Sin despegar la vista de los papeles y libros que abarrotan la mesa, recibo un "Hola !" sonoro, alegre y suspensivo al que le sigue un "Dame un segundito más que... ya lo tengo !!!". Lo que mi esposa tenía era una alegría inmensa, un rostro luminoso como hacía mucho no veía en ella. ¿El motivo? Una colega canadiense la había recomendado para una posición de trabajo en su agencia de servicios sociales.

- Es lo que yo tanto quería hacer. Pasado mañana tengo la entrevista y estoy recolectando toda la información posible. Tengo muchísimas posibilidades de ser contratada.-

Nos abrazamos emocionados y hasta nos animamos a gritar fuerte unos "Yahóo!", anticipando un triunfo en la tarea nada fácil de empezar a formar parte de la sociedad canadiense. Con el alboroto, los niños se acercaron adonde estábamos, preguntando qué pasaba, aunque intuyendo que era algo bueno por nuestras caras sonrientes. Les contamos a medias, ya que me guardé el broche de oro o "la frutilla del helado" para ponerlo yo mismo. Gracias a la confianza de un nuevo amigo latino-canadiense, había conseguido un contrato de trabajo en un importante estudio legal de Toronto. No podíamos creerlo. Nos abrazamos fuerte, los cuatro, como un equipo de fútbol festejando el campeonato mundial. Saltamos, gritamos, paladeamos el sabor de una victoria seguramente no definitiva, pero sí inicial y motivadora. Esa noche cenamos la pizza más deliciosa de nuestras vidas de inmigrantes y nos quedamos los cuatro, viendo TV hasta la madrugada. Dormimos todos en la cama grande y amanecimos con un sol de película. El mismo que nos acompañó en todos los paseos de aquel sábado tan especial, divertido, memorable.


La alegría de aquel fin de semana fue prolongándose en los días subsiguientes, a medida que íbamos transmitiendo las buenas nuevas a familiares y amigos de aquí y de allá. Quienes nos precedieron en la llegada a este país conocen por propia experiencia, las dificultades de los primeros tiempos. Pero vinimos muy preparados mentalmente para afrontarlas, dispuestos a hacer todos los esfuerzos necesarios para alcanzar el primer gran objetivo que nos habíamos fijado: insertarnos laboralmente en ámbitos lo más cercanos posibles a nuestras vocaciones y profesiones. Por suerte nunca dimos mucho crédito ni valor a los relatos mágicos donde la prosperidad súbita estalla o cae del cielo como si fuera el relámpago benéfico de un Zeus tonante, sobre una familia al borde de la bancarrota. No. En Canadá el dinero no crece en los árboles. Pero una vida económicamente más que digna y apacible suele ser el resultado natural de cuatro conductas básicas: perseverancia, respeto por las normas y las personas, esfuerzo y dedicación al trabajo, honestidad. Tales son las llaves que abren el camino a la integración con los canadienses. Se dice y ya se sabe que las comparaciones son odiosas. Sin embargo, quienes hemos tomado la gigantesca decisión de emigrar y adoptar como hogar propio otro país para nosotros y para nuestros hijos, no podemos dejar de hacerlas, por más odiosas que se diga que sean. Quienes venimos golpeados por años de injusticia, inseguridad y arbitrariedades en nuestros países de nacimiento, creo que merecemos y debemos hacer tales comparaciones, para nunca olvidar por qué nos hemos ido. Pues aquí viene lo bueno de lo que llaman "choque cultural". Muchas de las conductas, normas y modalidades que permiten el acceso al éxito y al reconocimiento allá, aquí en Canadá son lisa y llanamente, cuestiones inaceptables. ¿Ejemplos? Veamos: la actitud frente a la norma. Mi país de origen tiene larga tradición, escuela y pericia en descubrir cómo se transgrede sistemáticamente lo establecido por la ley. Hay miles de formas y mecanismos para tergiversar la letra y el espíritu de un mandato constitucional, hasta forzarlo a decir exactamente lo contrario de aquello para lo que fue creado con el trabajo y el sacrificio de generaciones enteras.

Mis primeros meses en Canadá me permitieron vivenciar que la norma aquí está para ser cumplida. Es una regla creada y trabajada en la vigilancia de su cumplimiento, porque tiene anclaje y sentido histórico. Se produce bajo una matriz diferente, una visión que va muy lejos. Tal vez el mejor exponente de esa visión fue el gran Estadista y Ex Primer Ministro Canadiense, Pierre Elliott Trudeau, quien a través de sus palabras y de su gobierno, supo expresar e interpretar un mandato histórico que vertebró un proyecto de nación moderna: "Canadá debe ser Una, Canadá debe ser Progresista y Canadá debe ser una sociedad Justa". La norma es entonces, una visión de la Historia, la perspectiva de la continuidad, la apuesta al futuro. Es, si se quiere, una mirada no canibalística de la propia sociedad, apuntando a los intereses del conjunto, antes que a los del individuo. Así como se respira cotidianamente el apego a la regla (algunas veces, justo es decirlo, tal vez demasiado), se ve y se aprecia cada día el funcionamiento de las instituciones. No a la perfección, por cierto, no soy tan ingenuo como para no ver que también aquí hay problemas. Sin embargo no puedo dejar de percibir positivamente que tanta norma e institución se entrelazan fuertemente en una trama de contención y apoyo al "newcomer", palabra cálida con la que se nombra al recién llegado. Personalmente comprobamos que lo que leímos antes de salir de nuestro país natal a través de Internet y en las publicaciones del gobierno canadiense, era verdad. Hemos recibido apoyo, asesoramiento, educación y asistencia médica con una calidad y respeto que muy raras veces conocimos. Nos han ayudado a encontrar casa, han curado a nuestros pequeños y hasta a nosotros mismos. Nos han enseñado los fundamentos de la búsqueda de trabajo aquí, tan diferentes a los de allá. Nos han aconsejado sobre costumbres y hábitos de indumentaria. Nos han instruido en el nuevo idioma. Nos han brindado un trato digno, cordial y solidario. Nos han bienvenido.

Y así vamos recuperando nuestra propia estima, aprendemos a querernos otra vez, curando de a poco –lleva tiempo- las heridas profundas que nos dejó el habernos dado cuenta un día, que si estábamos o no en nuestros países, pues poco o nada importaba. Sí que duele. Pero sí que se sale de eso y bien, tal es nuestra experiencia. Canadá nos está dando la oportunidad de volver a construirnos a nosotros mismos. Como individuos, como familia, como miembros activos de una sociedad rica en culturas, en tradiciones, en sabidurías. Canadá nos está enseñando a vivir. En paz con nuestra propia historia. Con la tranquilidad de saber que tenemos un futuro

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Juan Carlos;
Excelente relato, te felicito por la facilidad de palabra y por la intensidad de tu cuento... eres un escritor ....
Me gusto el comienzo, cuando hija le enseña a su hermanito el alfabeto.... igual que nosotros enseñamos, pero, a personas adultas... es una laaarga historia de cada alumno ... pero lo vemos, sentimos y hacemos algo por ayudarlos con nuestro Programa de Alfabetización en Español que damos acá en Washington DC... y te felicito porque estando en Canadá , sigues pensando de dónde eres y buscas un mejor futuro para tí y toda tu familia..

Felicitaciones, hermano Peruano y acuérdate que, " Todos somos Embajadores de nuestros países, en el lugar que estemos ".

Mario Gamboa.

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