
En los países en desarrollo es común observar actividades económicas informales, principalmente las relacionadas al comercio, actividades que se desarrollan mayormente en forma ambulante y por lo tanto escurridizas y alejadas de patrones comunes de venta y promoción.
El concepto de informal se desprende por obviedad del concepto de formal referido a actividades organizadas y legales, en economía se distingue lo formal de lo informal precisamente por el concepto de legalidad, es decir tener una actividad económica lícita, registrada y contribuir con impuestos a la sociedad.
Hernando de Soto, nuestro economista peruano planteó extraordinariamente en su célebre libro el otro sendero, el dinamismo y el espíritu empresarial de los pobres en Perú, obligados a operar fuera del régimen bizantino de reglas y normas en vivienda, comercio y transporte, es decir ilustró perfectamente lo que se conoce como economía informal.
La mejor caracterización de la informalidad es la falta de acceso a la infraestructura legal del país o a la evasión de la misma, una de las principales razones son los costos excesivos de la formalidad, tanto en términos financieros como de tiempo y desgaste en trámites legales, permisos, impuestos, "coimas", inspecciones, certificado de zonificación y compatibilidad de usos, licencia provisional hasta la licencia definitiva de funcionamiento, obtener el RUC ante la Sunat, etc.
Dichas actividades son en su gran mayoría generadas como una manera de auto emplearse, huyendo de regímenes laborales asfixiantes y rígidos donde el trabajador se siente explotado o simplemente no se adapta a un horario preestablecido donde tenga un superior que sólo le haga ver sus errores o su falta de habilidades, los hay desde luego los que al no encontrar empleo encuentran en una actividad callejera su forma de sobrevivir.
En gran medida, a mi juicio, las personas se sienten libres en la informalidad, pueden operar como jefes, tomando sus propias decisiones, de hecho la lógica de muchos negocios informales es la de un comercio formal, comprar barato y vender caro.
Es común encontrar personas cuyos ingresos en la economía informal son mayores que en la formal, principalmente por no tener que reportar sus ingresos a la autoridad fiscalizadora (SUNAT), por no pagar tarifas comerciales en servicios, ni renta de local, ni necesidades tecnológicas, aunque carecen también de seguridad social y otros beneficios que sólo se pueden presentar en lo formal.
El gran problema de la economía informal radica en la asimetría que genera, colocándola como una práctica anti-competencia, es decir, generan un incentivo perverso a otros agentes económicos a no respetar las leyes establecidas en detrimento de quienes si las cumplen, siendo que los formales también se sienten presionados por las regulaciones que tienen que cumplir para estar legalmente establecidos.
La tarea de disminuir la ilegalidad e informalidad es del gobierno, por cierto muchas veces generador de la misma, parte de la solución es incentivar la formalidad con menos reglamentaciones y más flexibles, normalizando las actividades económicas ambulantes y sobre todo planeando el desarrollo económico y social de la población menos favorecida para que no tenga incentivos de enfocarse a lo informal o ilegal, tarea permanente donde el gobierno siempre ha estado en deuda.
Cuando en una economía existe un marco legal adecuado y el gobierno fomenta y propicia las actividades productivas formales haciendo que se respeten las leyes, una mano invisible produce el bienestar que la sociedad demanda, si no se cuenta con un buen gobierno la economía informal se engrandece y se convierte en un problema incontrolable que desmotiva a nuevos agentes a participar formalmente en el mercado.
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