"Al dulce bordonear de las vihuelas, / hoy día se estremece como antaño / el viejo callejón de un solo caño / con el repiquetear de castañuelas. / Y siguen las guitarras con sus trinos / quitando el sueño a todos los vecinos"... Versos del vals "Callejón de un solo caño" de Nicomedes y Victoria Santa Cruz.
Los Callejones
Las viviendas que empezaron a proliferar en Lima durante la época de la colonia, entre la gente pobre, fueron los callejones. Las quintas vendrían después, cuando ya se tenían muchos años de vida republicana, aunque los callejones siguieron sobreviviendo y todavía, esos solares, se pueden encontrar, especialmente, en los barrios más tradicionales de nuestra tres veces coronada ciudad.
Los callejones eran construcciones de adobe y quincha, por ello han desaparecido la mayoría de ellos. Los corredores eran de tierra apisonada al igual que el piso del interior de las viviendas. Con el correr de los años, la gente empezó a poner madera y hasta ladrillos pasteleros al piso del interior de sus viviendas, pero los corredores seguían siendo de tierra apisonada. Las quintas, en cambio, eran inicialmente construcciones de adobe y quincha, pero luego vendrían las de ladrillo que son las que más se mantienen en la actualidad.
Los callejones eran habitados, mayormente, por la gente obrera de Lima. En los callejones vivían los pregoneros que Don Ricardo Palma describe en sus Tradiciones Peruanas. Algunos de esos callejones eran tan grandes que a simple vista, mirando desde la calle, uno veía solamente el portón de entrada del callejón, pero en su interior había una especie de otro barrio o ciudad pequeña dentro del callejón.
Todos los habitantes del callejón se conocían y había una confianza tal entre ellos que la gente paraba con la puerta de sus viviendas abiertas durante todo el día, cerrándolas solamente a la hora en que se iban a dormir. Otra de las razones de tener la puerta siempre abierta era porque tenían que salir, constantemente, al caño, lugar que se volvió el punto de reunión de los vecinos. No había baño propio en las viviendas y dependiendo del tamaño del callejón, éste podía tener un caño o más que era compartido por todos los vecinos, al igual que los demás servicios higiénicos.
Al caer la tarde, en la puerta de los callejones se solían poner algunas de las vecinas con sus mesas a ofrecer sus postres y comidas a los del callejón y a los demás vecinos del barrio. Todavía se conserva esa tradición en algunos callejones de los Barrios Altos y la gente sigue llegando a probar los ricos potajes criollos que allí se preparan con esmero y una sazón que es una delicia para el paladar.
En los callejones de los Barrios Altos y el Rímac nacieron las jaranas criollas. Allí el vals, que vino de Viena, empezó a volverse criollo y adquirir esa característica peruana gracias a los grandes compositores, músicos y cantantes que allí se fueron forjando. Fue esa gente obrera de los callejones la que a la luz de las velas y lamparines volcó a través de versos y notas musicales sus vivencias, amoríos, alegrías, tristezas, triunfos, frustraciones, tradiciones, costumbre y pensamiento político, para crear las hermosas letras y melodías criollas que tenemos y disfrutamos hoy en día.
En lo personal, tengo muy gratos recuerdos sobre los callejones ya que parte de mi infancia la pasé en muchos de los callejones de los Barrios Altos que solía visitar de niño porque su piso de tierra era propicio para el juego de las bolas. Aún recuerdo algunos de los callejones antiguos que llegué a conocer en mi antiguo barrio y que posteriormente desaparecerían. "El Chante" era uno de esos callejones donde solía ir a jugar bolas y que desapareció cuando todavía era niño. Ese callejón, que databa de la época de la colonia, quedaba en la primera cuadra del Jr. Ayacucho donde ahora está el local de los hermanos cargadores de San Judas Tadeo, que organizaban peñas los fines de semana y no sé si las seguirán organizando. Estoy seguro que los que asisten a ese local no saben que allí existió un callejón jaranero donde uno de los vecinos, el "Mono" Laynes, hacía llorar a la guitarra como nadie.
Callejón del Buque
El "Callejón del Buque" al final de la Calle Suspiro en los Barrios Altos, es muy conocido en el ambiente criollo porque allí concurrían los criollos de antaño y se armaban unas jaranas de rompe y raja que a veces duraban varios días. Casualmente, al "Callejón del Buque" de los Barrios Altos solía acudir a cantar nuestra "Morena de Oro", Lucha Reyes. En la mencionada Calle Suspiro todavía existen un par de callejones que son una especie de barrio dentro del mismo barrio, por lo grandes que son. También en "Las Carrozas", cuadra uno del Jr. Huánuco, en los Jirones Maynas, Huari y en muchas partes de los Barrios Altos todavía existen callejones.
En nuestra Lima criolla hay otro "Callejón del Buque", pero éste queda en la tercera cuadra de la Avenida Luna Pizarro en La Victoria, y también es famoso por sus veladas criollas y ser testigo de jaranas organizadas por las familias negras de esa zona. En ese "Callejón del Buque" de la Victoria vivía la famosa "Valentina" y allí solía concurrir nuestro siempre recordado Nicomedes Santa Cruz. En dicho callejón nació el grupo "Perú Negro".
"Todo deviene nada permanece,
las tradiciones reviven cosas de ayer,
y al embrujo de las reminiscencias,
cobran encanto intentando renacer.
Solar muriendo diste paso a la quinta,
hoy no hay portera ni alambre para tender,
y tus cifras cambiaron por letras,
y hasta el caño tiene doble V..."
Versos del vals "Del Callejón a la Quinta" de César y Victoria Santa Cruz.
Las Quintas
Los terremotos que azotaron Lima y el paso de los años fueron debilitando los callejones por lo que, por motivos de seguridad, las autoridades tuvieron que empezar a demolerlos. Nuevos materiales de construcción empezaron también a emplearse para las viviendas naciendo así las quintas que llegaron para reemplazar a los callejones.
En las quintas, las costumbres eran similares a las de los callejones. Los vecinos eran como familia entre ellos y sus puertas siempre permanecían abiertas. Los servicios higiénicos eran compartidos, especialmente en las quintas antiguas, pero más adelante la Beneficencia Pública de Lima, que era la dueña de la mayoría de callejones y quintas, puso baños propios a cada una de las casas. En otros casos, fueron los mismos vecinos quienes costearon los gastos de instalación del servicio de agua y desagüe propio para las casas de estas quintas. Ello trajo mejoría y progreso para las viviendas aquellas, pero se fue perdiendo el trato familiar con los vecinos.
Las quintas eran conocidas con el nombre del dueño de ellas y las que eran de la Beneficencia Pública de Lima eran conocidas con el nombre de la familia más antigua o de la más popular y conocida de allí. La quinta más conocida de todo Lima, y que está incluida dentro de lo que se considera el Patrimonio Cultural de la Humanidad, es la "Quinta Heeren" que data del siglo XIX. Dicha quinta tiene estilo arquitectónico de la época virreinal y sus jardines fueron adornados con plantas japonesas. Allí existió el primer zoológico de Lima y, años más tarde, se acondicionó una cancha de fútbol en su interior donde casi todo barrioaltino tuvo la oportunidad de jugar. La Quinta Heeren también ha sido escenario para películas, telenovelas y series de TV que allí se han filmado.
Otras quintas famosas y antiguas de los Barrios Altos son la "Quinta Carbone" y la "Quinta Baselli". La "Quinta Carbone" queda en el Pasaje Quinta Carbone que da al Jr. Cangallo en su cuadra ubicada entre los Jirones Cusco y Puno. La "Quinta Baselli" está en la cuadra 13 del Jr. Junín. Tanto la Quinta Heeren como las otras dos quintas adquirieron sus nombres de los dueños respectivos de dichos lugares.
La "Quinta Pinasco" en la primera cuadra del Jr. Huanta es también muy conocida en todo los Barrios Altos. Esa quinta es enorme y, a diferencia de otras, tiene dos pisos en algunos de los corredores y tres en otros. En la Plaza Buenos Aires, junto al que era el cine "Conde de Lemos", está la "Quinta San José" que parece un pueblo dentro del barrio aquel y hasta tiene una cancha de fútbol dentro que cada vez que íbamos a jugar fútbol contra ellos, teníamos que ir en grupo de no menos de 50, porque los partidos allí eran de muerte.
La quinta donde nací era conocida en mi antiguo barrio como la "Quinta de los Mejía", ello debido a que eramos cuatro hermanos hombres y dos mujeres que eramos amigos y conocidos de todos en el barrio, así que siempre nos iban a buscar a alguno de nosotros. En dicha quinta, al fondo, mi familia tenía otro cuarto que era conocido con el sobrenombre de "La Venganza". En "La Venganza" dormíamos mis tres hermanos y yo, pero lo curioso era de que ese cuarto se volvió en el más famoso y conocido de mi antiguo barrio. Hay muchas historias y leyendas que se crearon en torno a "La Venganza", algo de ello lo conté hace ya buen tiempo, pero lo interesante es que todo el tiempo que vivimos allí, "La Venganza" siempre conservó ese halo de misterio que tuvo por muchos años, y mis hermanos se encargaron de ello.
Una quinta muy hermosa que llegué a conocer también de muchacho fue la "Quinta del Prado", conocida también como la "Quinta de los tres Patios" y que queda en la "Calle del Prado", en los Barrios Altos. Sin lugar a dudas que esa quinta era bella y muy bien cuidada teniendo dos entradas, la principal que daba al Jr. Junín y la otra que daba a la Calle Manuel Morales (actual Calle Matías Maestro). En dicha calle, Manuel Morales, quedaba el antiguo Teatro Lima y allí también vivió Alejandro Ayarza "Karamanduka" y Abelardo Gamarra "El Tunante". Y como si ello fuese poco, en la "Calle del Prado" nació Felipe Pinglo Alva, el Maestro.
Lamentablemente, estoy consciente del estado actual de la mayoría de calles y viviendas de los Barrios Altos y me da mucha pena que las autoridades hayan descuidado, tanto, un barrio tan lleno de historia y tradiciones. Se han hecho varios estudios de remodelación para los Barrios Altos, pero han quedado en estudios solamente.
En otros países se cuida, protege y se brinda la seguridad respectiva a los barrios que son tradicionales porque ellos encierran y conservan -entre su gente, calles y construcciones- mucha de la historia, costumbres y tradiciones de la ciudad, por ello atraen el turismo interno y externo. Tanto los Barrios Altos como el Rímac, que son los barrios más tradicionales de Lima, han sido descuidados y no se ha valorado, como debería ser, toda esa riqueza cultural, histórica y arquitectónica que tienen y que hicieron que Lima haya sido considerada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
En la actualidad, Lima tiene muchas quintas en la mayoría de sus distritos. Ese tipo de vivienda que vino a reemplazar al callejón, cumplió su papel a nivel habitacional, pero no lo pudo reemplazar, totalmente, en el calor, el sabor, la alegría, picardía y chispa criolla que imperó en esos solares que se encuentran hoy en día olvidados y del que algunos al nombrarlos lo hacen en forma despectiva. Tal vez lo hacen porque no conocen su historia ni saben que de los callejones salieron muchos de nuestros grandes compositores y músicos que enriquecieron nuestro pentagrama criollo y que el vals peruano nació allí.
Una evocación de esos tiempos idos es la que hace, en su parte final, el vals "Callejón Dormido" de Rulli Rendo y Tomás Escalante, el cual dice:
"Yo quiero que tú vuelvas
a vibrar impaciente
y que en tu piel canela
renazca la flor..."
Dario Mejia
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